Cultivar células en lugar de plantas completas permite replantear cómo se obtienen principios activos vegetales. Kánara desarrolla procesos in vitro para producir compuestos de interés con condiciones controladas y menor dependencia del suelo, el clima y las grandes superficies agrícolas. Su propuesta combina biotecnología vegetal, automatización y escalado modular para ofrecer extractos de calidad estable con un uso más eficiente de recursos naturales.
El proceso comienza seleccionando variedades con elevada producción del compuesto deseado. A partir de hojas cultivadas in vitro se generan células vegetales sin modificación genética, que después se convierten en biofábricas dentro de biorreactores modulares y automatizados. Finalmente se obtienen extractos concentrados en forma de polvo. El entorno cerrado favorece resultados naturales, estériles y uniformes entre lotes.

La plataforma puede orientarse a moléculas y productos de distinto perfil, desde resveratrol y polifenoles hasta compuestos para medicamentos o biocombustibles. Al controlar nutrientes, crecimiento y condiciones de cultivo, Kánara busca acortar los ciclos de optimización y ajustar la producción a cada principio activo. El enfoque también facilita la trazabilidad y reduce la exposición a variaciones estacionales o a cadenas agrícolas vulnerables.
La iniciativa europea PHYTOLOOP aplica esta tecnología a principios activos de alto valor procedentes de especies endémicas y amenazadas, comenzando por la flora canaria. Mantener líneas celulares seleccionadas fuera de su hábitat permite producir sin recurrir a la recolección destructiva y, al mismo tiempo, conservar biodiversidad. La ambición de Kánara es llevar esa lógica a una plataforma escalable para la industria farmacéutica y otros sectores que necesitan ingredientes vegetales consistentes y sostenibles.