Las macroalgas pueden convertirse en materia prima industrial sin competir por tierra cultivable, agua dulce o fertilizantes. MacroCarbon desarrolla un modelo de cultivo oceánico para producir biomasa de tercera generación y acelerar la sustitución de recursos fósiles. Su propuesta conecta biología marina, ingeniería de granjas offshore y procesos de transformación adaptados a las necesidades de sectores que buscan combustibles y materiales de menor impacto.
Las granjas modulares y autónomas están concebidas para desplegarse con rapidez y crecer a escala industrial en mar abierto. La plataforma selecciona especies nativas de algas pardas y las relaciona con condiciones óptimas de cultivo, rutas de procesado y requisitos de los compradores. Al ser replicable, el modelo puede adaptarse a regiones costeras distintas y aprovechar infraestructuras existentes sin desplazar actividades pesqueras o marítimas.

La biomasa resultante se transforma en productos de carbono negativo como combustible sostenible de aviación, bionafta, biochar y fertilizantes biológicos o bioestimulantes. La compañía investiga además compuestos naturales de alto valor, entre ellos ulvano, celulosa y proteínas. Esta cartera permite valorizar distintas fracciones del alga y construir una cadena más circular, en lugar de depender de un único mercado para sostener la producción.
El sistema se plantea también como infraestructura regenerativa: las granjas pueden crear hábitat, apoyar la biodiversidad, captar carbono y contribuir a restaurar aguas afectadas por escorrentías. MacroCarbon busca integrar estos beneficios en puertos, zonas industriales y comunidades costeras, diversificando ingresos y generando polos de bioeconomía azul. Desde Gran Canaria, combina socios científicos, marítimos e industriales para validar métodos y preparar el escalado global.