Inspeccionar una conducción inundada o un túnel anegado exige llegar donde una persona no debería entrar. Subsea Mechatronics diseña, desarrolla y opera vehículos submarinos ROV, vehículos de superficie ASV y herramientas específicas para inspección interna, limpieza y mantenimiento de tuberías, galerías y activos sumergidos. Su flota se configura a medida para trabajar en espacios confinados y condiciones operativas difíciles.
Los equipos abarcan desde vehículos compactos desplegables por una sola persona hasta ROV de trabajo y crawlers preparados para manipulación, limpieza o dragado. Cuando reciben energía desde superficie pueden operar de forma continua sin las restricciones de descompresión propias del buceo humano. Según la compañía, la flota alcanza profundidades de hasta 500 metros y recorridos horizontales de hasta tres kilómetros en conductos o túneles.

Cada misión combina la plataforma con los sensores y herramientas adecuados: vídeo de alta definición, sistemas de posicionamiento, sonar de imagen o perfilado y equipos de intervención. Esta modularidad permite mantener capacidad de inspección con poca o ninguna visibilidad, presencia de corrientes, temperaturas extremas o productos peligrosos. La ingeniería y el software se adaptan al diámetro, la geometría, el acceso y el objetivo técnico de cada activo.
La tecnología puede aplicarse en plantas desalinizadoras, puertos, presas, centrales, conducciones industriales, túneles, instalaciones offshore y campañas ambientales. Soluciones como Pipeye forman parte de un catálogo más amplio de vehículos y configuraciones especiales. El valor no reside solo en capturar imágenes: consiste en obtener datos utilizables, intervenir cuando sea necesario y reducir tiempo, coste y exposición humana en operaciones donde detener la infraestructura resulta especialmente complejo.